Vitamina D, aliada natural contra las infecciones respiratorias

LA VITAMINA D: TU ALIADA NATURAL EN LA LUCHA CONTRA LAS INFECCIONES RESPIRATORIAS

por | Oct 11, 2023 | 0 Comentarios

Con los primeros fríos del otoño comienzan los resfriados, la gripe y otras infecciones de las vías respiratorias. El problema se acrecienta cuando llega el invierno. Por ello, debemos estar preparados para hacerles frente.

Uno de los remedios más efectivos que se conocen es la vitamina D, que actúa en el sistema inmunitario y en la regulación de la respuesta inflamatoria. De ahí que la vitamina D sea un gran aliado en la prevención y el tratamiento de las infecciones del tracto respiratorio.

En este artículo te vamos a explicar cómo la vitamina D influye en el sistema inmune y te daremos datos sobre su efecto preventivo de las enfermedades infecciosas del tracto respiratorio y sus complicaciones. También te enseñaremos dónde obtener la vitamina D y cómo saber si tienes una insuficiencia o deficiencia de ella.


BENEFICIOS DE LA VITAMINA D EN EL SISTEMA INMUNITARIO


Hasta hace poco la vitamina D se relacionaba exclusivamente con el metabolismo del calcio y la salud ósea. Sin embargo, se descubrió que la mayoría de las células del sistema inmunitario expresan el receptor de vitamina D (VDR) y algunas poseen los mecanismos enzimáticos para metabolizarla.
Así es cómo comenzó a sospecharse que esta vitamina tiene un impacto en el sistema inmune y podría ser útil en la batalla contra las infecciones de las vías respiratorias. De hecho, tradicionalmente se habían empleado para tratarlas los baños de sol y aceite de hígado de bacalao, ambas fuentes de esta vitamina.

Distintos estudios demuestran su efecto estimulante sobre la actividad antimicrobiana de los macrófagos y monocitos. Este efecto se debe a que mejora del movimiento de las células inmunes, su capacidad fagocítica y la activación de la producción de péptidos antimicrobianos.

Otros estudios muestran su efecto inmunomodulador. Se ha observado que promueve un estado más tolerogénico del sistema inmune. En este estado se reduce la liberación de citocinas proinflamatorias (IL-12) y se incrementa la de citocinas antiinflamatorias (IL-10). Por tanto, los beneficios de la vitamina D son dobles. Por un lado, estimula la inmunidad y, por otro lado, ejerce un efecto de modulación de la respuesta inmune. De este modo, permite una reacción inmune armoniosa y un equilibrio entre la respuesta inflamatoria y la antiinflamatoria compensadora durante la infección.


PROTECCIÓN FRENTE A INFECCIONES DEL TRACTO RESPIRATORIO


Múltiples estudios demuestran una asociación entre la deficiencia de vitamina D y el aumento del riesgo de infecciones del tracto respiratorio, incluidas la gripe y neumonía. Las personas que durante el invierno tienen niveles deficitarios de esta vitamina presentan el doble de riesgo de desarrollar gripe.

Otros estudios han comprobado que la suplementación con vitamina D puede prevenir la gripe. También se ha informado de que la suplementación a personas con déficit de la misma conduce a una disminución significativa de las infecciones del tracto respiratorio.

Un ensayo clínico, controlado y aleatorizado, reveló que, en personas con un sistema inmune deprimido, la administración de 4000 UI diarias durante un año redujo significativamente la incidencia de infecciones y el uso de antibióticos. No cabe duda de que la vitamina D juega un papel preventivo contra las infecciones respiratorias en general, como resfriados, gripe, bronquitis, neumonía, etcétera.


VITAMINA D Y LA GRAVEDAD DE LAS INFECCIONES


Se ha demostrado que la gravedad de todas las infecciones por virus respiratorios no se debe a su replicación ni a su actividad citolítica, sino a una respuesta inmune exagerada. Esta excesiva reacción inmune conlleva una liberación peligrosa de citocinas proinflamatorias, denominada tormenta de citocinas, que ocasiona severos daños en diferentes tejidos, como los pulmones y el epitelio vascular.
La vitamina D podría ser útil para evitar estas complicaciones por su evidente actividad inmunomoduladora. Por un lado, estimula el sistema inmune y, por otro lado, evita las respuestas inflamatorias exageradas.

Los investigadores sugieren que la suplementación de vitamina D, principalmente en la población con riesgo de deficiencia, podría evitar las complicaciones y reducir la tasa de mortalidad de los pacientes con infecciones respiratorias. En un estudio indonesio, llevado a cabo en una muestra de 780 pacientes con infección por SARS-CoV-2, se observó que el 98,8 % de los casos con niveles deficientes de vitamina D (< 20 ng/ml) murieron, así como el 87,8 % de los que tenían niveles insuficientes (20-30 ng/ml). Lo más sorprendente es que el desenlace fatal sólo tuvo lugar en el 4,1 % de los pacientes con niveles normales de vitamina D (>30 ng/ml).


¿TENGO UN DÉFICIT DE VITAMINA D?


Lo cierto es que la humanidad sufre una importante incidencia de hipovitaminosis D, en especial, las poblaciones de países desarrollados del hemisferio norte.
Algunas signos y síntomas nos pueden hacer pensar que somos deficitarios en esta vitamina. Por ejemplo, advertencias de una carencia son la fatiga, debilidad muscular, irritabilidad, trastornos del estado de ánimo, problemas de concentración y de memoria, insomnio, dolor muscular, problemas digestivos, trastornos hormonales, aumento de peso o dificultad para perderlo, etcétera.

Pero el mejor modo para salir de dudas es solicitar a nuestro médico un análisis de sangre para conocer nuestro nivel de vitamina D. Según la Endocrine Society (Sociedad de Endocrinología de USA), los niveles de vitamina D por debajo de 20 ng/ml definen la deficiencia. Entre 20-30 ng/ml nos encontramos ante una insuficiencia. Los niveles normales de vitamina D en sangre se encuentran por encima de 30 ng/ml.

Signos y síntomas de deficiencia de vitamina D


¿DE DÓNDE LA OBTENGO?


Tres son las fuentes fundamentales, a saber, la dieta, la producción en la piel por exposición solar y la suplementación.
Pocos son los alimentos naturales –no fortificados por la industria– que contienen cantidades importantes de vitamina D en alguna de sus formas. Estos alimentos son:

  • Pescado graso (salmón, sardinas, caballa, bacalao, atún, …).
  • Lácteos enteros (mantequilla, principalmente).
  • Huevos (la yema).
  • Hígado de res.

El reino vegetal es más pobre en vitamina D. Con todo, encontramos una seta, el shitake, que contiene una cantidad notable del micronutriente. También contamos con el aguacate, los champiñones y las almendras.

Como consecuencia de la escasez dietética descrita, la fuente principal para los seres humanos es la exposición al sol. Cuando la radiación UVB (ultravioleta B) incide sobre la piel, se inicia la síntesis de vitamina D. No obstante, esta producción depende de la latitud, la estación del año, la pigmentación de la piel, el estilo de vestimenta, el uso de protectores y el estilo de vida.

Lo cierto es que la humanidad moderna aprovecha poco la fuente principal, el sol. Así que, teniendo en cuenta que la dieta es una fuente limitada de vitamina D, la suplementación se hace necesaria.


SUPLEMENTOS Y DOSIS


El suplemento de vitamina D3 resulta más eficaz que el de D2 para corregir rápidamente el estado deficitario y mantener los niveles de adecuados durante los meses de otoño e invierno.
Las autoridades sanitarias establecen una ingesta diaria recomendada de entre 400 a 800 UI diarias, en función de la edad y sexo.

Ahora bien, estas recomendaciones están basadas en la cantidad de vitamina D necesaria para la salud ósea, pero no en las necesidades óptimas para la función de otros sistemas, como el inmune, por ejemplo. De ahí que las IDR estén rodeadas de controversia.

Según la Sociedad de Endocrinología de Estados Unidos, el límite máximo de ingesta tolerable es de 10000 UI. No obstante, la mayoría de autoridades son más conservadoras y consideran que la ingesta máxima no debe exceder las 4000 UI diarias en adultos.

Por último, debe tenerse en cuenta que las personas con hiperparatiroidismo primario, sarcoidosis, tuberculosis, y linfoma tienen mayor riesgo de intoxicación por vitamina D, por lo que deben consultar a su médico antes de suplementarse.


REFERENCIAS CIENTÍFICAS

 

Adit A. Ginde, Jonathan M. Mansbach, and Carlos A. Camargo. (2009). Association Between Serum 25-Hydroxyvitamin D Level and Upper Respiratory Tract Infection in the Third National Health and Nutrition Examination Survey. [Aquí].

Aranow, C. (2001). Vitamin D and the Immune System. [Aquí].

Adrian R Martineau, David A Jolliffe, Richard L Hooper et Al.  (2017). Vitamin D supplementation to prevent acute respiratory tract infections: systematic review and meta-analysis of individual participant data. [Aq].

Vieth, R. (1999). Vitamin D supplementation, 25-hydroxyvitamin D concentrations, and safety. [Aquí]. 

Sobre Frank Pérez

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