Ejercicios de fuerza y diabetes 2

MÚSCULOS FUERTES, AZÚCAR BAJO CONTROL: ENTRENAMIENTO DE FUERZA EN LA DIABETES TIPO 2

por | Ene 26, 2024 | 0 Comentarios

 

La diabetes tipo 2 es una enfermedad “crónica” en la que existe una deficiente respuesta de los tejidos a la acción de la insulina, la hormona que ayuda a las células a absorber la glucosa de la sangre. La consecuencia de que los tejidos sean resistentes a la insulina es un exceso de insulina segregada por el páncreas y de glucosa en sangre.

El entrenamiento de fuerza es una forma de actividad física que consiste en realizar ejercicios que implican la contracción de los músculos contra una resistencia. Los ejercicios de fuerza tienen muchos beneficios para la salud, y en el caso de la diabetes tipo 2, pueden ser especialmente beneficiosos gracias a dos mecanismos muy relacionados entre sí:

👉 La mejora de la sensibilidad a la insulina.

👉 La reducción de la inflamación crónica.


FUERZA Y SENSIBILIDAD A LA INSULINA


La resistencia a la insulina es un factor de riesgo clave para la diabetes tipo 2. Se produce cuando las células del cuerpo no responden adecuadamente a la insulina, es decir, cuando las células pierden sensibilidad a la insulina. Si esta deficitaria respuesta se prolonga en el tiempo, la prediabetes acabará haciendo aparición y finalmente la diabetes tipo II.

En palabras más sencillas. La insulina se encarga de decirle a las células que deben almacenar glucosa en su interior, que luego se utilizará para producir energía. Pero las células se resisten a las instrucciones de la insulina y no ingresan en su interior la suficiente glucosa. El páncreas, confundido, se ve obligado a aumentar la secreción de insulina.

La resistencia a la insulina es un proceso que evoluciona de forma insidiosa, hasta que finalmente se desborda ocasionando la prediabetes, momento en que los niveles de glucosa en sangre comienzan a estar elevados, y finalmente a diabetes mellitus tipo II.

Abordar la resistencia a la insulina desde su origen es la mejor prevención contra la diabetes tipo 2. Pero tratar esa resistencia de las células a la acción de la insulina es la clave para mejorar la glucemia en pacientes que ya sufre la efermedad diabética. Y los ejercicios de fuerza consituyen una herramienta preventiva y terapéutica de primer orden. 


¿POR QUÉ EL ENTRENAMIENTO DE FUERZA MEJORA LA SENSIBILIDAD A LA INSULINA?


El entrenamiento de fuerza aumenta la masa muscular. Si se tiene en cuenta que el músculo es el principal lugar de absorción de la glucosa, ya tienes aquí una razón de su eficacia preventiva y restauradora.

Pero entremos más en mecanismos concretos. El entrenamiento de fuerza aumenta la expresión de los transportadores de glucosa GLUT4. Los GLUT4 son proteínas que se encuentran en la membrana de las células musculares y que ayudan a que éstas absorban la glucosa de la sangre. Este aumento de la expresión de los GLUT4 hace que las células musculares sean más sensibles a la insulina y que puedan absorber la glucosa de la sangre de forma más eficaz.

Por otra parte, el entrenamiento de fuerza aumenta los niveles basales de adiponectina, una hormona producida en el tejido adiposo que incrementa la sensibilidad a la insulina al aumentar la oxidación tisular de ácidos grasos.

 

Entrenamiento de fuerza y resistencia a la insulina


EJERCICIOS DE FUERZA E INFLAMACIÓN CRÓNICA


Cuando nos referimos a la inflamación crónica, estamos haciendo alusión a la inflamación crónica de bajo grado, que es un proceso inflamatorio generalizado, porque afecta al organismo completo, pero de tan baja intensidad que, por lo general, pasa totalmente desapercibido. Además, es de desarrollo y evolución a largo plazo, es decir, crónica.

Se caracteriza por un aumento de los niveles circulantes de citocinas proinflamatorias, como la proteína C reactiva (PCR), el factor alfa de necrosis tumoral (TNF alfa) o la IL6 (interleucina 6). Aunque la inflamación crónica de bajo grado no induce lesiones en los tejidos, estos sí se hallan infiltrados por células inmunes, como linfocitos y macrófagos.

La inflamación crónica de bajo grado constituye el factor que subyace en la mayoría de enfermedades metabólicas y crónico-degenerativas, tan frecuentes en el mundo occidental. Entre ellas, la diabetes tipo II.

Aunque los mecanismos aún no están claros, se ha evidenciado que la inflamación crónica de los tejidos interfiere en la capacidad de las células de responder correctamente a la insulina. Se sospecha que las citocinas proinflamatorias interfieren directamente en la acción de la insulina o bien con las vías de señalización de la insulina.

El entrenamiento de fuerza puede reducir la inflamación crónica a través de varios mecanismos. En primer lugar, aumenta la producción de miokinas, unas proteínas liberadas por los músculos durante y después del ejercicio y que tienen propiedades antiinflamatorias notables.

Cuanto mayor sea la masa muscular, mayor la producción de miokinas que contribuyen a mejorar el estado inflamatorio. Al reducir la inflamación crónica, mejora la sensibilidad a la insulina.

Por lo tanto, el entrenamiento de fuerza puede ser una intervención eficaz para reducir la inflamación crónica y mejorar la sensibilidad a la insulina en personas con diabetes tipo 2.


EL CÍRCULO VICIOSO


La resistencia a la insulina promueve el sobrepeso y la obesidad, es decir, un aumento de la masa grasa corporal. Cuando el adipocito se hipertrofia, es decir, cuando se llena en exceso de grasa, se producen procesos oxidativos, que incrementan el estrés oxidativo de la zona. Como consecuencia, el sistema inmunológico induce un proceso inflamatorio localizado. A partir de aquí y como resultado de una cascada de eventos, la inflamación local puede generalizarse a todo el organismo.

Por otra parte, debes tener en cuenta que el tejido adiposo no es sólo un reservorio de energía en forma de grasa. El tejido adiposo puede liberar sustancias al torrente sanguíneo que actúan a nivel local y general, tales como citocinas, quimiocinas y otras sustancias proinflamatorias.

El tejido adiposo, por tanto, es una fuente de inflamación. Cuanto mayor cantidad de grasa corporal se tenga, mayor será la fuente de inflamación.

Además, las citocinas proinflamatorias segregadas por el tejido graso promueven un estado inflamatorio crónico que induce el catabolismo muscular y desencadena la pérdida de masa muscular y fuerza. A su vez, la reducción de la musculatura disminuye la secreción de miocinas que, como hemos descrito, poseen un efecto antiinflamatorio notorio.

Como verá, se trata de un círculo vicioso que perpetúa el estado inflamatorio: 

⬆️Resistencia a la insulina = ⬆️Masa grasa = ⬇️Masa muscular = ⬆️Inflamación crónica = ⬆️Resistencia a la insulina

Pues bien, el entrenamiento de fuerza rompe este círculo vicioso al promover un estado antiinflamatorio, pero, sobre todo, porque promueve la pérdida de grasa. Los estudios han demostrado que entrenar la fuerza nos hace perder tanta grasa como el entrenamiento aeróbico. Perder grasa al mismo tiempo que se gana músculo reduce la inflamación y, como consecuencia, mejora la sensibilidad a la insulina. 


CONCLUSIÓN


Se ha demostrado que el entrenamiento de la fuerza resulta mejora el metabolismo de la glucosa en sangre en personas con resistencia a la insulina, prediabéticas e incluso diabéticas de tipo 2.

Los ejercicios de fuerza no sólo aumentan la masa muscular y, por tanto, aumentan la absorción celular de glucosa, sino que hacen que estás células musculares sean más sensibles a la insulina y que puedan absorber la glucosa de la sangre de forma más eficaz.

Además, el entrenamiento de fuerza reduce los niveles de citokinas proinflamatorias y aumenta los de miokinas antiinflamatorias. Por tanto, es un regulador de la inflamación. Cuando el proceso inflamatorio disminuye, se incrementa la sensibilidad a la insulina y, en definitiva, mejora el control de la glucosa en sangre.


REFERENCIAS CIENTÍFICAS


Entrenamiento de fuerza y ​​resistencia a la insulina. Papel mediador de la composición corporal [Aquí]. 

Ejercicio de fuerza mejora la sensibilidad a la insulina en adultos mayores con diabetes tipo 2 [Aquí]. 

El entrenamiento de fuerza aumenta la captación de glucosa mediada por insulina, el contenido de GLUT4 y la señalización de insulina en el músculo esquelético en pacientes con diabetes tipo 2 [Aquí]. 

Sobre Frank Pérez

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